martes, 21 de octubre de 2014

Improvisación

Los gatos cruzaron el callejón tenuemente iluminado por una farola vieja.

Sus patas se desplazaban inexistentes en la oscuridad.

Era difícil contar cuántos eran, si es que realmente había alguno.

La calle estaba vacía y la ciudad parecía muerta, el cadáver de lo que en algún momento fue.

Y los gatos gozaron como solían en noches como esa, dueños tranquilos de la nada.


22 de febrero de 2014

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